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Sorry, mom

Por: Fabrizio Cuzzola (@FabriCuzzo22). 

11 de abril de 2018. Se juega la vuelta de los cuartos de final en la UEFA Champions League entre Real Madrid y Juventus en Turín, mientras que Bayern Múnich y Sevilla se baten en Bavaria por el cupo restante. El ambiente en la capital es tenso, casi lluvioso. En el trabajo los que no ríen hablando del fútbol están al borde de empezar una pelea, saturados por el estrés y las tensiones típicas de un miércoles de laburo.

Fabio es fanático del Milan. Se desvive, sufre y llora por el equipo hoy dirigido por Gennaro Gattuso. Tiene una sensación particular cada vez que ve estas instancias de Champions, sin el equipo de sus amores codeándose junto a los gigantes. Ayer vió junto a su primo ‘blaugrana’ a la AS Roma, propinándole un 3-0 al Fútbol Club Barcelona que lo dejaba fuera de la semifinal del más importante certamen a nivel de clubes de todo el mundo. Hoy verá a la Juventus junto a su madre, una ‘tifosi bianconera’ de la cuna hasta el cajón, de esas que lleva en su cartera una foto de Buffon.

Milanistas y juventinos se odian a muerte. Son los dos máximos rivales de todo el fútbol italiano, y en la casa comienza la atmósfera pesada. “Hoy se retira Gigio”, dice Fabio con la seguida respuesta de “al menos hoy está jugando Champions y no entrenando en Milanello”. Las tensiones desaparecen al mediodía -al igual que las calles- que quedan desiertas buscando dónde ver el importante cruce.

Hace algún tiempo, Fabio apoyó a la Juve. Loco, pero cierto. Transcurría el año 2015 y en el Estadio Olímpico de Berlín, la Juventus de Max Allegri se cruzaba con el Barcelona de Luis Enrique Martínez. El AC Milan acabó décimo en el torneo de Serie A, con Jéremy Ménez como estrella en el cuadro ‘rossoneri’. El Parma se va a la quiebra tras acabar último en liga y aún Dybala no llega a la Juventus. El ambiente alrededor del chico se torna bianconero más que rossonero, y con su jugador favorito de la infancia (Andrea Pirlo) vistiendo los colores del elenco ‘transalpino’, algún ‘Fino alle Fine’ se le habrá escapado en la euforia del momento.

Cómo se sabe, aquel día Barcelona se impuso 3-1 a la Juve y se quedó con su quinta Champions League en la historia. Los goles de Rakitic, Suárez y Neymar sepultaron a un cuadro turinés que tímidamente respondía con Morata al minuto 56. Luego de ese día, Real Madrid ganaría dos UEFA Champions League consecutivas y la Juventus llegaría a una final, para perderla 4-1.

Con el resurgir del Milan, la mamá del buen Fabio ha debido soportar el regreso del bullying. Una victoria en la final de la SuperCoppa de Italia inició todo. Con el 3-0 encajado en la ida, se escucha en la calle, ¿se dará la remontada de la Juventus? Y Fabio con tono jocoso responde: “Si va, con hat-trick de Mandzukic, porque Dybala no juega”. Cometió el error de dar por muerto a un equipo italiano.

Al igual que en el Olímpico de Roma, la Juventus salió “a todo o nada” contra un Real Madrid perdido. Mario Mandzukic pone un doblete de cabeza y Fabio ríe, al igual que su mamá: “Hay partido en el Bernabeú”. Ambos esperan lo mismo, que se agüe la fiesta merengue.

El tercer gol es la demostración de euforia en todo aspecto. Keylor Navas deja rebotar el balón y Blaise Matuidi la manda a guardar. El global, 3-3 que implica un tiempo extra. Algarabía total. La madre concentrada observa el juego, mientras que Fabio analiza posibilidades: “Tal vez ya Mandzukic esté cansado, y un tipo veloz como Cuadrado puede sorprender a Keylor”.

Minuto 92. Jugada ofensiva de Real Madrid y Buffon se pasea por su propia área buscando hacer otro milagro. El ambiente se inunda de repente con aroma de grito y gol. Benatia comete infracción sobre Vásquez, y el árbitro pita penal. El grito de “¡penal para el Madrid al minuto 92! desencaja a mamá que llega corriendo a ver cómo le parten el corazón. Buffon airoso se queja, empuja al árbitro y este le saca cartulina roja. Es Wojciech Szczęsny contra Cristiano Ronaldo. El portugués toma carrera, ubica el ángulo y es gol. Ni la volada del polaco, ni la cantidad de oraciones que en dos minutos oyó Fabio a su lado valieron de algo. Real Madrid obtuvo el gol de la salvación, y perdieron 1-3, pero el global marca un 4-3 que le da a los de Zidane la oportunidad de jugar una nueva semifinal de UEFA Champions League.

Fabio ya no sufre como en 2015. Ahora tiene un gen milanista bien enterrado, y no le duele ver esta derrota sorpresiva. Le duele voltear y ver a mamá, al borde del llanto porque sólo el fútbol provoca estas pasiones. Le duele ver en la pantalla a Gianluigi Buffon, un héroe de su generación, que se marcha sin mundial tras el hundimiento del ‘titanic azurro’, y retirándose en el Santiago Bernabeú, expulsado injustamente en su despedida a nivel continental. Algo así habrán sentido los franceses cuándo expulsaron a Zidane, se imagina uno.
Hola. Yo soy Fabio. Gracias mami por acompañarme noventa minutos más en esta locura. Recuerda siempre que la pelota es redonda, y pronto volveré a acompañarte en una nueva victoria 'bianconera' (eso sí, la Champions es del Milan). No te preocupes por Gigio. Su carrera ha tenido tantos momentos felices que en un bache como este no le resta méritos, ni en lo deportivo, ni en la memoria de la gente.

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