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El sueño tenía un gemelo

Por: Juan Camilo Ortiz Villa. 


Las declaraciones de los futbolistas suelen ser repetitivas a tal punto que algunas ya son obscenas. “Es un sueño llegar aquí”, es una de las afirmaciones vacías que suelen pronunciar en el arribo a un nuevo club. Pero cuando José María Callejón decía que su ilusión desde niño había sido jugar para el Real Madrid, había que creerle.

Bastaba con verlo después de cada una de las anotaciones para el club merengue, porque cualquiera sonríe después de marcar un gol, pero solo él estiraba su camiseta con la mano izquierda, resaltando el escudo, y con la derecha lo señalaba. Qué bien se sentía observar a un hincha cumplir su sueño de chico.

Aunque solo en 20 ocasiones en dos temporadas pudo valorar así la camiseta, fue suficiente para que todos los fieles al Real Madrid supieran que él era uno de ellos, no solo un obsceno que trataba de sentarle bien a la tribuna. Por eso, él fue el punto de mayor empatía cuando el equipo blanco obtuvo la mejor Liga Española de la historia.

Ese hincha combatiente tiene un gemelo. De haber llegado al Real Madrid, él probablemente habría señalado que también era su sueño. Al igual que José, Juanmi comenzó su carrera en el 2006, en el Real Madrid Castilla. Allí estuvieron juntos dos temporadas con una cantidad de partidos similar.

La disparidad estuvo en los goles, puesto que José hizo 21 y Juanmi 8. Sin embargo, el siguiente paso en sus carreras fue equivalente. El primero se fue al Espanyol y el otro al Mallorca, equipos de la primera división de España. Al igual que muchos canteranos que no suben directamente al máximo plantel, los gemelos se embarcaron en una travesía con el sueño de algún día regresar.

De ahí en adelante, todo fue diferente. José fue figura en su nuevo equipo y permaneció allí hasta llegar al Real Madrid en 2011, mientras que su hermano solo tuvo una aparición con el Mallorca, pasó a la segunda división y allí estuvo en tres clubes. Al último, el Hércules, llegó el mismo año en el que su gemelo cumpliría el sueño que ambos tenían.

El día en que José obtuvo la mejor Liga Española de la historia, su hermano ni siquiera jugó. Es más, no lo hacía hace meses. Un año después, Juanmi vivió de nuevo ese ausente fin de temporada, esta vez más decepcionante, culminando la campaña en el puesto 19.

Del Hércules fue transferido al Levadiakos, de Grecia, a 3500 kilómetros de su sueño de niño. Más tarde estaría en el Al Ettifaq, de Arabia Saudita 3000 kilómetros más lejos. Ahora juega en el Club Bolívar, de Bolivia, a 9100 kilómetros del Real Madrid. En todo sentido, cada vez está más lejos de cumplir su ilusión.

Entretanto, José se convirtió en un jugador importante del Napoli. Con el inicio biológico más parecido que pudieron haber tenido y un nacimiento futbolístico tan semejante, sus suertes fueron aparentemente opuestas. Pensándolo bien, ¿cuántos gemelos tendremos todos en el mundo?



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