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Golden Era


Por Iván Holguin (@ivan_baloncesto)

Si pensamos en la NBA al momento en el que se escriben estas líneas, es imposible que no se nos pase por la mente el nombre de Golden State Warriors. El equipo de Oakland se ha quedado fijo en nuestras retinas, gracias al excelso juego que han desplegado en los últimos años. Sin embargo, esto no siempre fue así. 

Transcurría el año 2010, cuando los Warriors culminaban una temporada con fracaso. El récord de 26 victorias y 56 derrotas los colocaban en la décimo tercera posición de la Conferencia Oeste y de vigésimo séptimos en la liga. Chris Cohan, fundador de Sonic Communications y dueño para aquella época se encontraba en una situación personal bastante complicada. Estaba acusado de evadir 110 millones de dólares en impuestos.  Además, la poca inversión y las malas elecciones en la conformación del equipo,  y su decisión de despedir al mítico entrenador Don Nelson del banquillo del Oracle Arena; le hicieron acreedor de la no honorable distinción de cuarto peor dueño de la NBA.

¿Entonces, cómo se convirtió esta franquicia en el equipo que es hoy en día? El dicho dice que tras la tormenta suele venir la calma y eso pasó para los Warriors. Cohan vendió al equipo de la bahía de San Francisco por 450 millones de dólares a Peter Guber y Joe Lacob, quienes le darían un cambio radical desde su estructura. Aunado a la venta, empezaron a pensar en grande: cambiaron a tres de sus jugadores por un joven llamado David Lee, quien venía de su mejor temporada anotadora en los New York Knicks donde promedio 20.1 puntos por partido. Pero todas las miradas estaban puestas en Stephen Curry, el joven base armador había tenido un excelente debut ganando 3 premios al novato del mes y siendo incluido en el equipo de “rookies” de esa temporada. Sin dudas era un diamante en bruto al que debían sacar todo el brillo. Keith Smart fue elegido como nuevo coach para la temporada 2010-2011 en la que Golden State mejoró sus números, pero una vez más se quedó sin Play-Offs, esto llevó a Smart a renunciar al cargo. Tras varias reuniones con distintos entrenadores, los dueños decidieron darle una oportunidad al aquel entonces comentarista Mark Jackson, quien empezaría a dar una nueva identidad al equipo.

La primera temporada de Jackson al mando de los Warriors terminó en fracaso: récord de 23-43, además de una serie interminable de lesiones de sus jugadores que le impidieron al nuevo coach desplegar todo el juego que tenía planeado. A pesar de esto los propietarios decidieron dejarlo al frente del equipo. No todo fue negativo en la temporada 2011-2012, ya que estando en la onceava posición del draft de ese año escogieron a un tal Klay Thompson, y durante la temporada baja cambiaron a uno de los líderes: Monta Ellis partía a Milwaukee a cambio del centro australiano Andrew Bogut.

Larry Riley, el gerente general del equipo de la bahía de San Francisco renunció al final de la temporada, no sin antes dejar en su puesto a su pupilo Bob Myers. Para iniciar la temporada 2012-2013, los Warriors hicieron otras grandes elecciones en el draft: Harrinson Barnes y Festus Ezeli fueron las primeras elecciones, parecían ser dos jugadores muy prometedores. Myers no dudo a la hora de escogerlos. Además, Golden State también contaba con la trigésima quinta elección de aquel draft, escogiendo a Draymond Green, que presentaba algunos problemas de peso. En la pretemporada de aquel año, tanto Ezeli como Barnes y Bogut se lesionaron. Todo supondría otra temporada de fracaso, pero no fue así. El arranque de aquella campaña significó el inicio del cambio definitivo en el equipo de Oakland. Jackson instauró un estilo de juego propio y los Warriors empezaron a ganar. Los tiros triples, las transiciones rápidas y un juego muy atlético hicieron que Golden State volviese a una postemporada seis años después, gracias al récord de 47 ganados y 35 perdidos. En dichos Play-Offs, los Warriors enfrentaron en primera ronda a los Denver Nuggets, a quienes le ganaron la serie en seis partidos. Pero el periplo llegó hasta semifinales de conferencia, donde enfrentaron a los San Antonio Spurs y cayeron derrotados en cinco compromisos.

No sólo el récord positivo y las semifinales de conferencia fueron lo rescatable aquel año. El despegue de Stephen Curry como figura del equipo gracias a sus 272 triples en la campaña, lo que suponía un récord; y el nacimiento de los Splash Brothers (el propio Curry junto a Thompson) como la dupla quienes en combinación anotaron 483 triples, otro récord para la NBA. Los fanáticos podían vislumbrar un panorama muy prometedor para el equipo del Oracle Arena. En la temporada baja, Myers realizó distintos movimientos para lograr fichar al agente libre Andre Iguodala. Las elecciones del draft 2013 no fueron llamativas, lo importante era mantener el núcleo de jugadores y eso fue lo que hizo el gerente general. Con Bogut recuperado en su totalidad, Mark Jackson encontró al equipo titular: Curry, Thompson, Iguodala, Lee y Bogut. Este equipo no empezó bien la temporada pero tras el All-Star Game, ningún equipo logró ganar más partidos que los Warriors. Culminaron con récord de 51-31, lo que reflejaba la primera temporada desde hace 22 años en la que lograban 50 victorias o más.

Para los Playoffs, los Warrios perdieron a Bogut y el juego interno del equipo perdió mucha fuerza, sin embargo, lucharon hasta el séptimo compromiso de la primera ronda, donde cayeron ante Los Angeles Clippers. En la siguiente temporada baja hubo muchos problemas internos entre el staff técnico. En primera instancia el asistente de Jackson, Darren Erman fue despedido, y tras muchos rumores durante el verano, el propio coach también. Myers manejaba una bomba en sus manos, la decisión de despedir a un entrenador muy querido por la afición junto al tener que elegir a un nuevo coach que se adaptará al equipo y que a su vez les diese ese empujón final para pelear por algo más, no era nada sencilla. 

Cuando se produjo la designación del nuevo entrenador, los ánimos no parecían calmarse. Steve Kerr era el elegido, un hombre al que se recordaba por su participación en los Chicago Bulls de Michael Jordan, pero que nunca había entrenado a ningún equipo. Su única experiencia previa era como asistente por un año de Gregg Popovich en San Antonio y como gerente general de Phoenix Suns durante tres temporadas. Shaun Livingston, vía agente libre, fue la única incorporación que tuvo el equipo para la campaña 2014-2015. Kerr, un discípulo de Popovich, empezó a incorporar sus ideas al equipo: juego de pases en donde se priorizara el colectivo por encima de lo individual y énfasis en la faceta defensiva, fueron sus primeros cambios. El equipo titular cambió ya que para Kerr sus abridores eran: Curry, Thompson, Lee (hasta lesionarse a mitad de temporada), Barnes y Bogut. Dejando a Iguodala como sexto hombre. Draymond Green pasaría a ser parte del equipo titular tras la mencionada lesión de Lee.

A pesar de las malas sensaciones en un inicio el equipo terminó por responder. El mejor récord en una temporada regular para la franquicia con 67 victorias y sólo 15 derrotas. Pero lo mejor estaba por venir. Empezaban los Playoffs, la afición estaba ilusionada por el juego del equipo y una rápida primera ronda que acabó con barrida sobre New Orleans. En semifinales nada cambió para Curry y los suyos, quienes ganaron la serie frente Memphis Grizzlies en seis juegos. En la final de la conferencia enfrentaban a Houston Rockets, pero tampoco fueron problema gracias a las cuatro victorias en cinco encuentros; en un abrir y cerrar de ojos, el equipo lograba regresar a una final de la NBA por primera vez desde 1974. Cleveland Cavaliers sería el rival de esa la final, con un Lebron James que había regresado al equipo de Ohio en búsqueda de su tercer anillo de campeón. Kerr hizo un cambio e incluyó entre los titulares a Iguodala, para realizar una marca personal sobre LeBron, pero este no sólo mostró sus cualidades en defensa sino que también aportó en ataque.

De esta forma, Golden State Warriors se ganó en cinco juegos el título de campeón de la National Basketball Association. Andre Iguodala fue premiado con el MVP de las finales, Stephen Curry registró promedio de 23.8 puntos por partido y fue escogido como el mejor jugador de la temporada. Steve Kerr hizo lo propio como mejor entrenador de la liga. La alegría volvió a Oakland 40 años después y el mito de ser él mejor equipo comenzó a crecer. La temporada 2015-2016 no tuvo grandes incorporaciones, sólo la salida de David Lee marcó su mercado. Bob Myers tenía algo en mente, sólo que aún no era el momento de revelarlo; el resto de la plantilla se mantuvo, pero los récords cambiaron. Los Warriors consiguieron superar el mítico registro de los Chicago Bulls de más partidos ganados en una ronda regular. Los 72-10 de Chicago fueron superados por los 73-9 de Warriors.

Priorizar el récord de victorias, hizo que Kerr y los jugadores se arriesgan más;  las lesiones de Andrew Bogut y Harrinson Barnes a mitad de temporada, además de un Stephen Curry que no pudo jugar a su plenitud, hicieron que los Warriors no llegaran en las mejores condiciones a los Play-Offs. Sin embargo, Golden State llegó una vez más a las finales, donde se enfrentaría de nuevo a Cleveland, sólo que en esta ocasión la suerte no acompañó a los de Oakland y LeBron James junto a sus Cavaliers obtuvieron el anillo de campeón.

Myers se reunió con Steve Kerr para contarle de un plan maestro que tenía en mente y tras recibir la aprobación del coach, se dispuso a mover las fichas para desprenderse de algunos miembros del equipo, como Bogut, Ezeli, Barnes, entre otros. Lograron fichar al agente libre más codiciado del mercado: Kevin Durant. Con esta incorporación, los Warriors se convirtieron en el equipo a vencer. Fueron apodados los 4 fantásticos (KD junto a Curry, Thompson y Green) y en la pasada temporada, en su tercera final consecutiva frente a los Cavs, reconquistaron el cetro de campeones. Es así como con héroes invisibles y otros muy notorios, el equipo de Oakland pasó de ser último hace algunos años, a ser el equipo a vencer de la mejor liga del mundo. La historia de un equipo de era.



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