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La sucesión del trono

Diego Du Pont (@diegumdupont)

La Liga Santander es una de las ligas más importantes de Europa y del mundo, principalmente por lo atractivo de los duelos entre Real Madrid y FC Barcelona. Este duelo, que lleva más de 101 años de rivalidad desde aquel primer partido no oficial en 1902, terminó con marcador de 3-1 a favor del cuadro culé.

Si bien tal como hemos comentado anteriormente, El Clásico es uno de los partidos más importantes para estos dos equipos, este era demasiado importante para los intereses blancos en la búsqueda del título liguero. El cuadro madridista no la ha pasado bien esta temporada: reveces duros y una defensa casi frágil en los contragolpes (que incluso fueron vistos en la FIFA Club World Cup, que terminaron ganando) provocaron que el equipo se aleje de los típicos primeros puestos. Ubicado antes del partido en el puesto cuatro y a 12 puntos de diferencia del líder, el rival clásico. Por otro lado, el FC Barcelona llegaba al encuentro con un equipo seguro, imbatible desde el principio de liga y con una delantera ya solucionada de la salida de Neymar con su compatriota, Paulinho. El cuadro de Ernesto Valverde llegaba al duelo en el Santiago Bernabeú en la búsqueda de coronarse campeón de invierno.

En un horario poco común para un clásico (15 horas en España, horario propuesto por la LFP para atraer al público asiático desde hace ya varias temporadas), el Santiago Bernabeú recibía el enfrentamiento 238 de El Clásico. El primer tiempo fue de mal gusto para asistentes y jugadores debido a la poca (y casi nula) calidad de juego de los dos equipos. Salvo la acción principal del gol anulado a Cristiano Ronaldo por estar en fuera de juego, y el ataque del Barça en los minutos finales, fueron momentos que emocionaron y lograron dejar el sentimiento del gol a flor de piel. Si bien vimos al cuadro del Real Madrid presionando y dominando durante varias partes del primer tiempo, en el segundo aparecieron las mismas falencias de toda la vida. Esto fue aprovechado por el FC Barcelona, y a los 54 minutos apareció tras un pase de Sergio Busquets a Iván Rakitic que desde el medio campo hizo una carrera que ningún jugador del Real Madrid fue a pararlo. Tres cuartos de campo en los que el cuadro madridista no reaccionó y de un juego de pases de Rakitic y Suárez marcaron el primero del partido. Diez minutos después llegó el segundo debido a una mano de Dani Carvajal, cual emulación de Luis Suárez del mundial de Sudáfrica, evitó el gol en la jugada del FC Barcelona.

Fue fácil demostrar que el FC Barcelona explayó en el segundo tiempo su superioridad táctica, y que el Real Madrid perdió la intensidad de juego mostrado en el primer tiempo, que para este momento ya era inexistente. Tras el resultado adverso, el Real preparó cambios, buscó arriesgarse con Gareth Bale y Marco Asensio. Sin embargo, el cuadro madridista desaprovechó las oportunidades claras de gol que tuvo entre los setenta y ochenta minutos de juego, tal como las jugadas de Marcelo y Bale que quedaban solos, y de cara al arco, las cuales no fueron definidas. Tras desaprovechar las oportunidades que tenían, el Barça realiza cambios más ofensivos que defensivos (en algún intento de seguir cerrando el partido), y en el minuto final cierra la cortina del espectáculo en una providencial jugada de Leo Messi, el cual descalzo termina por dar un pase a Aleix Vidal para sentenciar que el Real necesita una remontada para poder volver a la búsqueda del título, que por ahora parece inverosímil.

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