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Érase una vez: Davor Šuker

Theoscar Mogollón (@Theo_Mogo)

¿Quién no recuerda esa generación de yugoslavos que deslumbró al mundo del fútbol con el magnífico nivel que tenían y que, de no ser por los nacionalismos exacerbados y una guerra en los Balcanes, hubiesen dominado al mundo? Nombres van y vienen, talento en las piernas sobraban, pero el que más deslumbró por aquellos años 90 fue un zurdo genial que terminó siendo goleador del mundial de Francia. Su nombre: Davor Šuker.

En la ciudad de Osijek, cuando Yugoslavia todavía era una nación, empezó a dar sus primeros pasos quien se convertiría en el mejor futbolista croata de la historia. NK Osijek, equipo de la Primera División de Croacia que no ha descendido nunca desde su fundación en 1992, fue donde Šuker comenzó a dar de qué hablar. Con 4 temporadas, 91 juegos disputados y 40 goles anotados –siendo el máximo goleador de la liga en su última campaña–, terminó dando el salto al Dinamo Zagreb.

El olfato goleador iría incrementando con el pasar de los años. En Zagreb solo estaría dos años, esto motivado a que la guerra de independencia de Croacia y la posterior extensión de esta a Bosnia-Herzegovina le hizo tomar la decisión de dejar el país. 34 goles en 60 partidos le dejaban un currículum tentador para cualquier equipo de una liga grande. Con varias ofertas sobre la mesa, Šuker pondría rumbo a Andalucía.

Un fuera de serie en España
La palabra “ídolo” le quedaría corta durante su estadía en Sevilla. Su debut se dio fuera de casa, ante el Espanyol, pero en su primera presentación en el Sánchez Pizjuán fascinó con un doblete para amarrar un empate a dos contra la Real Sociedad. Poco a poco, Nervión lo vería convertirse en todo un killer dentro del área.

Sus dos primeras temporadas no tendría los números que muchos esperaban (6 y 13 goles, respectivamente), más para la tercera se destaparía completamente. Durante 33 partidos en Primera, Šuker marcaría 24 tantos y solo sería superado por otro crack mundial y que, a la postre, se quedaría con el trofeo Pichichi con 30 goles, Romario.

Luego de cinco magníficas temporadas en Andalucía, donde compartió vestuario con Diego Armando Maradona y “Cholo” Simeone, Šuker tuvo su mejor cuota goleadora en un club al conseguir 76 goles en 153 compromisos, entrando de esa manera a la élite de los delanteros de Europa.

El conquistador de Europa
Llegaba 1996 y con él Šuker cambiaba de aires. Real Madrid sería su nuevo hogar, donde conquistaría a sus nuevos fanáticos y alcanzaría la gloria en cuanto a títulos. El delantero se encargaría de dar muestras de su zurda gloriosa en la Eurocopa celebrada en Inglaterra durante ese mismo año. Con 3 goles en 4 partidos y llegando hasta Cuartos de Final, Croacia empezaba a dar muestras de un gran nivel en cuanto a selección.

En su primera temporada en la Casa Blanca, Šuker volvería a conseguir 24 goles, pero esta vez le valdría un título liguero a pesar de quedar tercero en la lista de máximos artilleros. El croata ya se había hecho un nombre tanto en España como en el viejo continente. Al año siguiente, conseguiría el mayor éxito de su carrera a nivel de clubes, la UEFA Champions League.

Tras conseguir la anhelada séptima, Šuker se mantendría en rachado para afrontar su primer mundial de fútbol con Croacia. Anotando goles en momentos decisivos, el delantero llevaría a su selección a un sensacional tercer lugar. Con seis tantos se convertiría en el goleador, dejando una imagen de killer nato.

Sin embargo, luego de su magnífica presentación en Francia 98, el croata bajaría su rendimiento notablemente con el conjunto merengue. Luego de algunas disputas con los diferentes entrenadores que lo dirigieron en el Real Madrid, y anotando tan solo 5 goles en 26 partidos entre todas las competiciones, Šuker se despediría de un país que lo vio convertirse en un temible depredador del área.

Premier, Bundesliga y adiós
Una vez dejado atrás el césped del Santiago Bernabéu, el croata haría de Inglaterra su nuevo hogar durante dos temporadas. La primera con el Arsenal, donde casi consigue la Copa de la UEFA del 2000, perdiendo la final contra el Galatasaray en penales –fallando, además, el primer lanzamiento-. Šuker se mudaría del norte de Londres al Oeste, específicamente en West Ham. Ya no era el mismo goleador de antes y únicamente jugaría 11 encuentros con los “hammers”.

Para el 2001 llevaría sus últimos goles hasta Alemania. El histórico 1860 Munich tendría la dicha de contar con el mejor croata de todos los tiempos. En sus dos últimas temporadas como jugador activo se vería uno que otro partido memorable. Ya era momento de colgar las botas y él lo sabía.

¿Y qué pasó después con ese zurdo magnífico que conquistó Europa? Davor Šuker fundó una serie de academias de fútbol con su nombre, con un porte solidario y en busca de que el fútbol fuese una vía de progreso en un país afectado por una guerra que duró más de 10 años.

Desde 2012 se desempeña como presidente de la Federación de Fútbol de Croacia, donde ha logrado impulsar desde lo dirigencial un salto de calidad futbolística, brindando mejores condiciones a los clubes de la liga local y estimulando a los jugadores ya consagrados a dar todo por la Selección. Veinte años después de deslumbrar en Francia, Šuker vuelve a soñar con un Mundial, en el que tan excelentes recuerdos nos dejó como jugador.

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